Bandera y Escudo de Chile en la Patria Vieja
Durante el Gobierno de José Miguel Carrera, en la época en que Chile todavía luchaba por consolidar su independencia, se decretó la creación de una escarapela y una bandera nacional como distintivo para los patriotas.
La bandera fue izada por primera vez en 1812 durante la celebración del aniversario de la 1º Junta de Gobierno. El 30 de septiembre de ese año, el escudo y la bandera de la Patria Vieja fueron adoptados con solemnidad, aunque su establecimiento no llegó a ser un acontecimiento nacional ni fue dictado un decreto al respecto.
Para Camilo Henríquez, el pabellón representaba a los tres valores del Estado: Majestad, Ley y Fuerza. Sin embargo, esta bandera no sobrevivió largo tiempo y en mayo de 1814, a raíz de la firma del Tratado de Lircay, el enemigo de Carrera, el Director Supremo Coronel Francisco de la Lastra, la mandó a retirar y fue reemplazada por la bandera española.
Se usó por última vez el 1 y 2 de octubre de 1814 en la batalla de Rancagua. Este hito marcó el inicio de la Reconquista, período en el que Chile no tuvo bandera propia y provocó que en la Batalla de Chacabuco, Chile peleara bajo la bandera de Argentina el 12 de febrero de 1817. Fue entonces cuando comenzó la Patria Nueva.
El primer escudo se estableció durante el Gobierno de José Miguel Carrera, en 1812. Fue diseñado sobre un óvalo, en cuyo centro había una columna que representaba el árbol de la libertad. Sobre la columna se observaba un globo terráqueo; sobre el globo, una lanza y una palma cruzadas, y sobre éstas, una estrella. Junto a la columna, se observaba a una pareja de indígenas de pie. Este escudo llevaba dos lemas en latín. En la parte superior se leía: “Post tenebras lux”, que significa “después de las tinieblas, la luz”, y más abajo: “Aut consilliis aut ense”, que quiere decir “o por consejo o por espada”.