(Foto: Daniel Méndez)
Tiene un olfato tan privilegiado que es capaz de detectar no solo si un
paciente humano padece tuberculosis, sino también dónde se encuentran
enterradas las mortíferas minas anti-personas. Como ella, más de
trescientas compañeras están siendo entrenadas en Tanzania para cumplir
su misión. Descubrimos cómo la idea de un ingeniero y monje budista
belga ha dado la vuelta al mundo.
Antes de guardar a Rasoul en su jaula, después de una
jornada de trabajo en el laboratorio, Peter deja que esta rata gigante
(una Cricetomys gambianus) corretee entre sus brazos. «A ellas les
encanta este juego», dice sin dejar de moverse para mayor divertimento
del animal.
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