© RIA Novosti. Konstantin Chalabov
La piel de la manzana y del tomate, tirada habitualmente a la basura o usada en el mejor caso como abono, puede convertirse en un filtro eficaz para depurar el agua, según un estudio realizado en Singapur.
El investigador Ramakrishna Mallampati y sus colegas de la Universidad Nacional de Singapur comprobaron que la piel de manzana y tomate actúa como una esponja en el agua contaminada y es capaz de reducir sustancialmente los niveles de tintes, pesticidas y metales pesados, escribe el diario Straits Times.

