jueves, 5 de febrero de 2015

Murano: Bellos Cristales y Burano: Encajes Italianos, en Venecia

Venecia, la bella ciudad italiana que flota desde el siglo V y que quedó inmortalizada por Shakespeare en ‘El mercader de Venecia’, es un rompecabezas de 118 islas que en su interior esconden un laberinto de 455 puentes. Por algo, lo primero que debe olvidar al llegar a la tierra de Marco Polo es el concepto del bus público.
El paseo en góndola y la postal de la Plaza de San Marcos están a la mano en la ciudad histórica. En cambio, para ir a Murano y Burano, prepárese para salir de viaje por un día.
Moverse por Murano es muy sencillo. El río dei Verièri muestra el camino al dividir como una autopista a la isla. La calle principal Fondamenta Daniele Manin es el lugar ideal para el amor a primera vista. 
Alberga decenas de tiendas que exhiben con orgullo artesanías de vidrio ‘Made in Murano’, lámparas, jarrones, joyas, animales, personajes famosos y demás objetos de decoración con cristales transparentes y de colores vivos, con fuerte predominio del azul, verde y rojo.

A lo largo de la isla se encuentran esculturas y obras de arte relacionadas con el vidrio, motor económico y responsable de la reputación de la isla.
Por allá en 1291 ante el riesgo de incendios en Venecia, los cristaleros y joyeros empacaron y se instalaron en Murano. Un siglo después la isla ya era famosa por sus espejos, arañas de luces y se convirtió años después en la mayor productora de cristal de Europa.
Por esta razón, otro de los atractivos turísticos es revivir el arte milenario en las fábricas abiertas al público. Algunas cobran entre 3 y 5 euros por su acceso, y otras son gratuitas y esperan una propina al fin del tour. De hecho, varias fábricas abren sus puertas y trabajan por algunas horas con los hornos exhibidos al visitante.
Tradición artesanal y avanzadas técnicas industriales, manualidad y tecnología, son la mezcla que desde hace siglos caracteriza y exalta la tradición del cristal italiano.
Sector de lujo y sinónimo de estilo italiano, el arte del vidrio reina en Murano, Venecia, desde donde se exporta a todo el mundo con el centro principal en la pequeña isla veneciana donde este arte tuvo origen en el siglo VIII.
En el islote de Murano, lleno de casas renacentistas y con su característico faro blanco, la producción de objetos de cristal se mantiene como la más alta expresión de trabajo refinado de numerosas dinastías de maestros vidrieros que se han transmitido el arte de transformar la arena con el fuego y el aire, en el más estricto secreto de su isla. 
Se dice, de hecho, que la tradición de objetos de cristal se remonta al antiguo Egipto y que llegó a los romanos para adornar las casas nobles pero que tuvieron que pasar aún muchos siglos antes de que, gracias a la influencia árabe y asiática, se desarrollase un arte propiamente dicho.
Lo cual sucedió en Venecia cuando, para prevenir los incendios en tierra firme causados por el proceso de elaboración del vidrio, Murano fue elegida fábrica “flotante”.
Siendo el proceso de creación del cristal muy complejo y económicamente relevante, los vidrieros fueron autorizados a llevar espada y gozar de algunas inmunidades, pero no fueron nunca autorizados a dejar a República precisamente para no difundir los secretos de su arte.
Durante siglos, los vidrieros de Murano mantendrán un estrecho monopolio de la calidad y el proceso de producción del cristal, millefiori, cristallino, esmaltado, lechoso, etc. hasta llegar a descubrir de nuevo los antiguos cristales romanos, las actuales murrinas.
Murano sigue siendo sede de laboratorios artesanales donde los artistas trabajan el cristal para la comercialización en masa, así como para hacer obras originales y únicas, especialmente las imitaciones de las piedras preciosas. 
Con el tiempo, muchas de las tiendas y talleres históricos se han convertido en marcas internacionales como Salviati, Barovier & Toso, FerroMurano, Berengo Studio en cuyas fábricas los artesanos siguen usando las antiguas técnicas a la hora de realizar lámparas y murrinas, otro símbolo del made in Italy, con una marca tutelada que garantiza la calidad y el origen.
Hoy en día los turistas que visitan lo talleres de los grandes maestros del cristal de Murano que ayudaron a Picasso, Fontana y Chagall a crear sus obras de cristal, no pueden por menos de comprar las maravillosas lámparas, vasos, joyas, jarrones, delicados e impalpables o gruesos como el mármol, blancos como la porcelana o decoradas en frío, para participar de la antigua tradición, antes de ir al Palacio Giustinian para admirar las obras expuestas en el Museo del Vidrio, que muy a menudo recibe las donaciones de los mismos hornos de Murano.

Burano, la isla del encaje y de pintorescas fachadas. 

Al llegar sentirá el choque del ambiente, atrás quedaron las multitudes de Venecia y Murano; es como arribar a un pueblo de pescadores recién descubierto, tranquilo y con ese aire romántico que enmarca el paisaje del océano. Tan pequeña es que solo tiene una parada de vaporetto.

Hay tres cosas por hacer en Burano:
Primero, sacar el alma de fotógrafo para aprovechar las coloridas casas, que juegan muy bien con los contrastes, y buscar en escenas cotidianas la foto para enmarcar, 
 Segundo, maravillarse por los trabajos en encaje de hilo que despliegan las decenas de tiendas en sus dos calles principales, Viale Marcello y Baldassarre Galuppi, se encuentran vestidos de novia, manteles, servilletas, pañuelos y demás piezas con técnicas centenarias,

Tercero, descansar. Caminar sin rumbo fijo, al lado de los angostos canales inundados por botes como si fueran bicicletas, disfrutar de un gelato y arriesgarse a probar otros sabores. Descubrir a pie por qué Burano, al igual que Murano, son las dos joyas de la corona veneciana.

Consejos de compras por Murano
- Compre cristal original. Hay varias tiendas que venden cristales de baja calidad, con fallas o de origen chino. Para estar seguro que adquiere auténtico cristal de Murano busque en la vitrina del local el sello ‘Vetro di Murano – Negozzio autorizzato’.
- No madrugue. Las tiendas empiezan a abrir a las 10 a.m., cierran para almorzar y luego van hasta las 6 o 7 p.m. Es tiempo suficiente e incluso le alcanza para visitar los hornos de algunas fábricas.
- Regatee. Recorra varias tiendas antes de elegir, puede llevarse sorpresas en los precios. Además, pregunte si el precio de la etiqueta es fijo, generalmente los vendedores hacen rebajas.
- Tiquete de vaporetto de 12 horas. Al salir de Venecia escoja el tiquete válido por 12 horas, así le servirá para cubrir el recorrido por Murano y Burano sin pagar extra




Fuente:
http://www.italia.it/es/ideas-de-viaje/made-in-italy/murano-y-el-arte-del-cristal.html
http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/viajar/turismo-en-venecia-murano-y-burano-italia/15185503