En el mar tormentoso de Chile
vive el rosado congrio,
gigante anguila de nevada carne,
y en las ollas chilenas, en la costa,
gigante anguila de nevada carne,
nació el caldillo grávido y suculento, provechoso.
Lleven a la cocina el congrio desollado,
Lleven a la cocina el congrio desollado,
su piel manchada cede como un guante
y al descubierto queda entonces el racimo del mar,
el congrio tierno reluce ya desnudo,
acaricia primero ese marfil precioso,
huele su fragancia iracunda,
entonces deja el ajo picado caer con la cebolla y el tomate
hasta que la cebolla tenga color de oro.
Mientras tanto se cuecen con el vapor
los regios camarones marinos
y cuando ya llegaron a su punto,
cuando cuajó el sabor en una salsa formada por el jugo del océano
y por el agua clara que desprendió la luz de la cebolla,
entonces que entre el congrio y se sumerja en gloria,
caer la crema como una rosa espesa,
y al fuego lentamente entregar el tesoro
hasta que en el caldillo se calienten las esencias de Chile,
y a la mesa lleguen recién casados los sabores
del mar y de la tierra para que en ese plato tú conozcas el cielo.
Fuente: http://www.neruda.uchile.cl/obra/obraodaselementales2.html
Se me hace agua la boca de sentir ese jugoso caldo en mi boca, y en mis pensamientos con Neruda en el corazón
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