lunes, 13 de mayo de 2013

Chile y el Mundo: Nuestros Jóvenes Están Huérfanos

Por Jesús Herrero E.
En estos últimos tiempos da la impresión de que la “crónica roja” de los noticiarios está llena de rostros jóvenes. Asaltos, desórdenes, robos y peleas. Y en general, hay una sensación de que los jóvenes “no son como eran antes” porque faltan públicamente al respeto de los adultos y se comportan con una libertad que a muchos les parece libertinaje.
Pero estamos hablando de nuestros jóvenes que, según yo pienso, no solo son nuestros hijos biológicos sino que son hijos de un sistema social que hemos construido entre todos y que constantemente se debate entre la adulación paternalista (“los jóvenes la llevan”) y el control autoritario (“los jóvenes son todos unos delincuentes”) y con esa esquizofrenia, parece ser que no acertáramos a encontrar un rol equilibrado que sea verdaderamente educativo y que les acompañe en su crecimiento personal.

Porque hoy nuestros jóvenes se han convertido en los hijos no deseados de una sociedad que hace tiempo perdió su fertilidad porque el “papá-sistema” no quiere hijos sino consumidores. Por eso me da la impresión de que los jóvenes se defienden instintivamente de este desprecio y de esta orfandad refugiándose en su propio mundo, en las pandillas y en los excesos. 
Para reforzar esta situación, los medios de comunicación y la sociedad de consumo les invita constantemente a instalarse en las trincheras de lo inmediato y del placer y en los incendios de la fiesta, el ciberespacio y los carretes, y en esos lugares, la libertad siempre queda hecha cenizas. Por eso el vacío y el miedo son los tatuajes de una nueva esclavitud que los jóvenes llevan hoy grabada no solo en sus cuerpos sino en sus almas.
Ellos son lo que ven y lo que respiran. Relativizan los sistemas de significado porque eso es lo que les transmitimos los adultos a través de la crisis generalizada de las instituciones y de los compromisos. Toda una generación de jóvenes está marcada por el relativismo y el desencanto, pero; ¿quién responde por eso?, ¿quién asume alguna cuota de responsabilidad en estos naufragios vitales?
Como sociedad llevamos décadas priorizando la estética sobre la ética, la diversión sobre el esfuerzo, el propio interés sobre la responsabilidad pública y el tiempo libre frente al trabajo comunitario, y luego nos alarmamos porque los jóvenes orienten sus energías hacia el placer y la gratificación inmediata y, al mismo tiempo, nos lamentamos de que, el inevitable contacto con la realidad-real genere en ellos ansiedad, frustración y violencia.
Les ofrecimos una falsa libertad basada en el tener y no en el ser y no acabamos de reconocer nuestro fatal error porque también nosotros estamos encarcelados en las mismas contradicciones. 
Es por eso nadie quiere hoy reivindicar la paternidad y el acompañamiento de los jóvenes; ni la familia, ni los colegios, ni los partidos, ni las Iglesias. Así los desvíos y desmanes juveniles que acontecen frecuentemente como el consumo de alcohol y otras drogas o la violencia gratuita, parecen no tener ningún responsable más que los propios jóvenes.
Y me pregunto:
  • ¿Cómo es posible implicarles en propuestas que estén mirando al futuro, si da la impresión que todos nosotros sólo valoramos lo presente?... 
  • ¿Cómo integrar en la práctica el componente psicoafectivo y la sensibilidad del joven de hoy en el diseño de experiencias solidarias y en la educación de los valores ?...
  • ¿Cómo apoyamos los procesos de liberación de las frustraciones y los vacíos para arraigar personas resilientes(*) que se enfrenten al sistema socio-cultural actual?...

Es cierto que nadie tiene una solución mágica a estos interrogante pero creo que:
  1. Las posibles respuestas y los futuros caminos de crecimiento, deberán tener un oído más atento a lo que pasa en el propio corazón de los jóvenes, 
  2. Otro muy pendiente de las nuevas formas culturales en las que vivimos y, sobre todo, 
  3. Tenemos que tener el coraje de ser padres y madres que se hacen cargo, que cargan y se encargan de cada uno de nuestros jóvenes, porque en esa tarea… no hay “suplentes”.
(*): Resiliente: 
  • En psicología, la resiliencia es la capacidad de las personas o grupos de sobreponerse al dolor emocional para continuar con su vida;
  • En sociología  es la capacidad que tienen los grupos sociales para sobreponerse a los resultados adversos; reconstruyendo sus vínculos internos, a fin de hacer prevalecer su homeóstasis colectiva de modo tal que no fracase en su propia sinergia. 

Este artículo fue escrito por don Jesús Vicente Herrero Estefanía, Coyhaique (Patagonia Chilena), de la Fundación Educacional San Pablo, perteneciente a la Iglesia de Aysén, Chile.

Fuente:
http://www.radiosantamaria.cl/columnas/1064-nuestros-jovenes-estan-huerfanos
http://degorme.blogspot.com/2011/05/salud-y-adolesencia.html