domingo, 7 de julio de 2013

El Poder Terapéutico de la Risa

Por Pilar Quijada
Un viejo proverbio chino dice que para estar sano hay que reír al menos treinta veces al día. Sin embargo, como media los adultos ríen sólo la mitad. Cifra que queda muy lejos de las 300 ocasiones diarias en que los niños menores de seis años ponen en marcha los 400 músculos que hacen posible la carcajada. Los efectos beneficiosos de la risa se conocen desde antiguo, pero sólo recientemente se han podido demostrar científicamente.
A la risa se le atribuyen un buen número de propiedades beneficiosas: 
refuerza el sistema inmunológico, 
activa la circulación sanguínea,
fortalece el corazón, 
estimula el aparato digestivo, 
duplica la cantidad de aire que entra en los pulmones, 
rejuvenece los tejidos, 
retrasa la aparición de las arrugas faciales y 
produce una sana fatiga relajante.
Una buena medicina
Según los expertos en risoterapia, un minuto de risa equivale a 10 minutos de relajación. Y los efectos se perciben física y mentalmente. Todos estos beneficios hacen de la risa casi una medicina que deberíamos «tomar» más a menudo. Sobre todo si tenemos en cuenta que también influye en nuestro estado de ánimo. 
Se ha comprobado que reír incrementa los niveles de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores relacionados con sensaciones placenteras y de calma, respectivamente. Y al mejorar nuestro estado de ánimo, dejamos de verlo todo negro y nos volvemos más creativos.
El primero que despertó la curiosidad entre los científicos por los efectos de la risa fue el periodista Norman Cousins, allá por los años setenta. En un artículo que se publicó en la prestigiosa revista «The New England Journal of Medicine», Cousins decía que después de ver películas cómicas disminuía el dolor que le producía la enfermedad degenerativa que padecía.
Ante esta mejoría, los compañeros de hospital de Cousins se unieron a él en la práctica de esta divertida terapia. Y mientras reían con las situaciones cómicas de las películas que veían se olvidaban de su enfermedad. Además los efectos se prolongaban, porque luego podían dormir mejor. 
Ahora sabemos que cuando reímos aumentan los niveles de unas sustancias denominadas endorfinas, los analgésicos naturales del cerebro, que ayudan a disminuir el dolor.
Sonrisa forzada

Hay estudios que demuestran que la risa forzada produce los mismos efectos beneficiosos que la espontánea. Por eso algunos expertos recomiendan sonreír con frecuencia, aunque no sintamos ganas. Relacionarnos con personas alegres influye también en nuestro estado de ánimo, porque, como todos hemos comprobado, la risa es muy contagiosa.
Y si reír tiene tantos beneficios, ¿por qué no empezar el día con una sonrisa? Aunque llueva, aunque el jefe esté inaguantable, aunque las cosas no estén saliendo como queremos… «Al mal tiempo, buena cara», como aconseja el refranero. 
Con el gesto de reír empezamos a sentirnos más optimista y a recordar cosas agradables. Y es que el ánimo positivo que acompaña a la risa nos ayuda a no quedarnos con el primer pensamiento decepcionante que nos asalte.
Además, el buen humor es un excelente antídoto para combatir los contratiempos que inevitablemente nos encontraremos a lo largo de la jornada. ¿Más razones para sonreír?

Fuente:
http://abcblogs.abc.es/cerebro/public/post/el-poder-terapeutico-de-la-risa-15862.asp/
http://www.spanishintour.com/blog/es/idioma-espanol/30-expresiones-que-deben-conocer-los-estudiantes-de-espanol-en-espana-parte-1.html
http://www.fermanzanilla.mx/2013/04/la-felicidad-es-contagiosa/